miércoles 11 de noviembre de 2009

Boda marroquí

El miércoles pasado fuimos a una boda marroquí de un amigo del tuli. Como yo nunca antes había ido a una boda de otra cultura (excepto a la mía, que era medio tulipana pero eso no cuenta) comencé a taladrar al tuli: "¿A quién se le ocurre organizar una boda un miércoles a las 19:00?, ¿qué me tengo que poner? y lo más importante: ¿habrá comida? El tuli, que tampoco había ido hasta ese día a un evento similar sólo me dijo, entusiasmado, una cosa: "seguro que harán el grito bereber" a lo que yo le contesté "Qué va, eso no lo van a hacer". Joé que no, todavía tengo el tímpano descolocado con tanto grito. Con el vestuario está claro que no acerté. Casi todas las invitadas (porque hombres había pocos, que si no también) llevaban caftanes y mucho, mucho, mucho oro (u/o bisutería brillante, no sabría decirlo). Dos cosas me llamaron la atención: la primera fue la cantidad de comida que había por todos lados, sobre todo dulces típicos. La segunda, la impuntualidad. Los holandeses llegamos(sí, yo ya me incluyo como tal) a las 19:00 mientras que los marroquíes llegaron una hora más tarde, y como no se servía vino, pues me harté a zumo de naranja y té moruno super azucarado durante la espera. A las 21:00 nos sentamos a cenar(a todo esto ni rastro de la novia, al novio sí lo vimos). Me encantó que nos pusieran en una mesa con invitados marroquíes ya que así pudimos enterarnos de muchas costumbres. Había una señora mayor que se enamoró del tuli porque sólo le servía zumo de naranja a él y le llamaba señor. Bueno, pues ahí nos enteramos de que la novia iba a cambiarse de vestido tres veces (por si una sola no fuera suficiente) y que hay algunas novias que lo hacen hasta 5 veces... También nos contaron que la noche de la boda, es costumbre que los amigos del novio rapten de manera simbólica a la novia y la lleven a la casa de los suegros... A mi me hacen eso y me da algo, lo que me faltaba, pasar la noche de bodas con mis suegros. A mitad de la cena apareció la novia, muy guapa y ahí fue cuando se desató el caos. El Dj comenzó a poner música moruna a todo volumen, canciones que todos se sabían al dedillo, menos nosotros claro. Las mujeres se pusieron a bailar y a pegar gritos y yo entretanto me divertía haciendo fotos. Cuando se cansaban volvían a la mesa y así una y otra vez (qué energía). La verdad es que estuvo genial. Os dejo un video colgado. Si escucháis bien, oiréis el grito bereber al final.


video

sábado 7 de noviembre de 2009

Día M

Ayer fue el día de la mudanza, el día en el que nos liberamos de los Tokkies, que por cierto nos despidieron a o grande, a las 7:00 a.m comenzó a retumbar toda la casa... Esta ha sido una semana de estrés, aunque desde que vivo en Holanda parece que todas lo son. Ni tiempo he tenido de escribir en el blog, entre el trabajo y la mudanza no he dado para más. Pero ayer por fin dormimos en nuestro nuevo hogar, qué remanso de paz. Además mis suegros lo han dejado precioso y disfrutamos de unas vista excepcionales. Me encanta nuestra nueva casa! aunque sea temporal. Más suerte no podíamos haber tenido. Esta mañana nos hemos despertado con un solete insólito, signo inequívoco de que empezamos una nueva etapa llena de cosas buenas (te voy a hacer caso Arthur, tú ya sabes por qué) y nos hemos repartido las labores tal y como imponen los roles, yo desempaquetando y colocando nuestros enseres en su lugar adecuado y el tuli buscando una óptima conexión a internet. Y todo sin ruido. Después nos hemos ido a comer a De Gaeper, nuestro nuevo punto de reunión, a partir de hoy. Barato y céntrico, de estos cafés oscuros auténticos. Además, la dueña, una mujerona grandota y muy amsterdamesa es muy maja y habla español, bueno ese español aprendido en la calle, que unas cosas las entiendes y otras pues te las imaginas. En fin, que ahora toca descubrir nuestro nuevo barrio y lo más importante, disfrutar de él. Eso sí, a partir del próximo finde se reactiva nuestra búsqueda de casa...

viernes 30 de octubre de 2009

Pilates

Gracias a mi amiga Andrea hoy he desempolvado artículaciones y músculos que ni sabía que existían, y claro, ahora... me duele todo. A partir de hoy todos los viernes toca pilates a las 9:00 de la manana. Lo nunca visto, yo madrugando para hacer deporte. Problemas detectados a la hora de ejercitar mis movimientos armoniosos:
1- Me pesa el culo. Bueno, el culo, las piernas, los brazos...
2- Me cuesta concentrarme a la vez en respirar, levantar la pierna, relajar los hombros, girar la cabeza para el lado correcto y seguir las instrucciones jolandias. Menos mal que por el rabillo del ojo espío los movimientos del resto de féminas asistentes (ni un tío, como es lógico) y así no me pierdo.
3. Lo de hacer flexiones es para profesionales. Yo desisto. Y eso que cuando veo las películas del típico recluso cachas haciendo flexiones en su celda mientras da una palmada entre flexión y flexión, no parece tan difícil...
En fin, espero ver adelantos de expresión corporal poco a poco. Al menos me siento mejor (aunque aún dolorida)

martes 27 de octubre de 2009

Espejito, espejito...

sábado 24 de octubre de 2009

El ataque del desodorante

Bueno, como lo prometido es deuda os voy a contar la última situación surrealista a la que una servidora se ha tenido que enfrentar, con la colaboración especial del tuli, por supuesto. Os pongo en situación: miércoles pasado, 9:00 de la mañana, sola en casa, concretamente en la cama, sobando. Me despierto, me hago un café y me vuelvo a la cama, que para eso tengo vacaciones de otoño. Enciendo el ordenador y me pongo a leer el periódico. De repente escucho un ruido extraño y me doy cuenta, horrorizada, de que alguien está intentando abrir la puerta de casa. Se que el tuli no es porque está en Harderwijk. Presa del pánico, pego un salto, cojo instintivamente lo primero que tengo a mano, esto es, un bote de desodorante Sanex Vitamin E y me coloco detrás de la puerta de nuestro cuarto con el corazón en un puño. Pasan unos segundos hasta que la puerta se abre y escucho una voz desconocida que dice: "Halooo" En esos momentos mi lógica(esa gran desconocida) me lleva a pensar que un ladrón no saluda cuando entra a robar y tímidamente asomo mi matojo de pelos de recién salida de la cama por detrás de la puerta, y para mi sorpresa veo a nuestro agente inmobiliario (el incompetente, a partir de ahora), seguido de dos hombres. Yo no sé quién está más asustado, si yo o ellos al verme con mi pijama, mis pelos y el bote de desodorante aún en la mano. Recuperada ya e intentando dejar el desodorante disimuladamente en algún lado, me cuenta el incompetente que ha venido con dos obreros a medir el apartamento para su posterior reforma y que ahora además van a venir los nuevos propietarios. Hala, venga, éramos pocos y parió la abuela. Mi sangre comienza a revolucionarse y super cabreada le digo que NO, que qué es esto de aparecer así, abrir la puerta de MI casa e invadir MI intimidad. Ni os digo cómo estaba la casa, parecía el campamento de la Paca y ahora que lo pienso tuve hasta suerte, podría haber estado en la ducha o en pelotilla brava. Los tres me miran como si yo estuviera loca y el agente me dice que había quedado así con mi marido. Mi marido. #!!x*^!! Furibunda y acordándome de la estirpe de los tulis llamo al que se denomina mi marido que felizmente me responde al teléfono. Pues resulta que MI marido se había olvidado de chequear sus emails (que novedad) y con ello de la cita matutina de la que yo estaba siendo víctima. Así que sin comerlo ni beberlo tuve que presenciar en pijama cómo seis desconocidos husmeaban por toda la casa. Eso sí, al tuli no le hablé en todo el día.

jueves 22 de octubre de 2009

La mudanza

Hemos vendido el apartamento! Eso significa varias cosas, la primera y más importante es que por fin vamos a librarnos de los tokkies. Qué felicidad tan inmensa, sobretodo porque se lo hemos vendido a unos americanos que quieren reformarlo para meter a cuatro estudiantes. ¿Os imaginais la de ruido que pueden meter cuatro adolescentes en plena expansión de la vida estudiantil? Esas fiestas, esa música a todo volumen, ese trasiego de amigolos entrando y saliendo... si es que qué razón tienen cuando dicen que la venganza se sirve en plato frío. La única pena es que no voy a poder ser testigo de ello. Da igual, me lo imaginaré.
Lo segundo es que tenemos que ahuecar el ala. Y aún no hemos encontrado granja donde plantar patatas. Menos mal que mis suegros nos van a dejar un apartamento que tienen en el centro y nos podemos quedar ahí el tiempo que haga falta. Pero claro, hay que desalojar y con ello enfrentarse al campamento de Diógenes que hay montado arriba en el ático, donde me da miedo entrar. Se me ponen los pelos como escarpias tan sólo de pensarlo. Aunque mirando el lado positivo de cualquier mudanza, siempre habrá mucho que tirar :).
Oficialmente son 2 meses los que se tienen para tal menester pero nosotros nos tenemos que ir el 21 de noviembre en vez del 1 de diciembre, que era la fecha prevista. Bueno, qué son 10 días más, 10 días menos. La cuestión es que ayer vino el tuli diciéndome que no, que nos tenemos que ir el 12 de noviembre porque nuestro agente inmobiliario es un incompetente y ha pactado esa fecha con los americanos. Un sudor frío se ha apoderado de mí. Recién llegada de Palma me puse ayer a empaquetar nuestras pertenencias, no nos queda ná... Aunque antes de todo eso me pasó un episodio muy particular, que os contaré en la próxima entrada porque ahora me tengo que ir... a hacer cajas.

martes 20 de octubre de 2009

Aeropuertos

De vuelta en Holanda tengo una queja que hacer. Odio los aeropuertos. En primer lugar aún no entiendo a día de hoy el por qué de tanta medida de seguridad, que si no puedes llevar líquidos, (sí, no vaya a ser que te de por fabricar una bomba a lo Mc Gyver), que si quítate las botas porque pitan en el control, que si ahora te cacheo porque aún pitas y es que se te ha olvidado quitarte también el reloj o el cinturón, que si muestra tres veces el dni o pasaporte: en el mostrador de facturación, antes de pasar por el control e inmediatamente antes de embarcar... y encima ni lo controlan como toca porque en la mayoría de los casos ni te miran a la cara...para eso hay que ser George Clooney o similar. Me pregunto por que en los barcos y trenes no pasa lo mismo... es ridículo. Después de llegar al aeropuerto con dos horas de antelación aún tienes que correr por toda la terminal para no perder el vuelo porque entre las colas que se generan y que la puerta de embarque de tu vuelo está donde Cristo dio las tres voces, pues tú me dirás... Pero no todo acaba aquí, no. Después hay que llegar al aeropuerto de destino donde tu avión, por casualidades de la vida, también te deja en la otra punta de la terminal de llegadas. Cuando llegas a la recogida de equipaje, te preguntas por qué tu maleta aún no ha llegado si tu has tardado toda una vida en llegar allí y las maletas van en camioneta. De pronto (lo de de pronto es un decir) informan por megafonía que la cinta transportadora se ha averiado y que hay que esperar a que se resuelva el problema técnico. Cuando se ha resuelto, esto es, media hora más tarde, comienzan a salir maletas. Esta es la parte que yo llamo "la ilusión de todos los días" porque siempre tienes la esperanza de que por una vez en tu vida tu maleta salga la primera. Pero es como la lotería, ya puedes esperar sentado. Es más, no se por qué, pero las probabilidades de que salga de las últimas son en general altas. Eso si no te la pierden o llega abierta, como le pasó a una amiga mía que tuvo que ir recogiendo bragas por toda la cinta...
Conclusión: Si vas a viajar asegúrate de hacer antes un poco de yoga. Ooommmm