Desde que las temperaturas han subido, el clima en Holanda es una mierda. Os voy a presentar a mi poncho, lo estrené ayer. No le he puesto nombre porque creo que se va a ir directamente a la basura. Ayer fue un día de esos de quedarse en casa, aunque por supuesto NO si vives en Holanda (entonces estarías casi cada día metido en casa). No hacía más que llover y llover y se acercaba la hora de ir a coger la bici para irme a trabajar. Como tardo media hora en ir y previendo las lluvias torrenciales del invierno en Holanda (llamadme intuitiva), me compré hace un tiempo un poncho para la bici. Bien, ayer llegó la hora de utilizarlo...Ya antes de salir de casa me inserto el poncho y salgo esperando no encontrarme a ningún vecino. Mientras le quito el candado a la bici ya me estoy mojando a través del poncho y pienso "vaya poncho de mierda, me tendría que haber comprado el caro"... Me subo a la bici y me coloco. Esto es importante porque de ello depende el buen funcionamiento del poncho, supuestamente así (lo siento, no he encontrado otra foto mejor en internet). Para más inri hace mucho viento. Comienzo a rodar y se me levanta el poncho que me tapa la cara, tengo que parar bruscamente, no vaya a ser que me trague la farola...menudo circo estoy montando. Me recoloco y pedaleo. Durante todo el camino sólo conseguí mojarme más y más con el puñetero poncho, que además de resultar ineficaz es realmente antiestético... Por si fuera poco, un autobús que pasaba por allí se encargó de salpicar de agua a todo el que se encontraba cerca de la acera (osea a mí sola porque el resto de ciclistas ya se había apartado previamente). Llegué al trabajo recien duchada y me tuvieron que dejar una toalla.
Conclusión: No te compres nunca un poncho, disfruta de la lluvia.






